Vegacervera, “Cipote” (6c) y “Los tampones de Susana” (6b+/7a)

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Después de las vacaciones en Alpes, en el mundo de la montaña,  me he dedicado a equipar y a preparar la carrera de orientación de la AMZ. Tras una pelada de dedos interesante debido a la inactividad y un aumento en mi ansiedad, he salido un par de días a hacer psicobloc y a Vegacervera. Pablo y Rubén, estrenándose éste en hacer largos de primero, hicieron “Hernán Llanos” y Gabriel y yo las ya mencionadas.

“Cipote” es una gran vía, de las verticalillas de las hoces, con buena roca y bien protegida. Es una vía rápida, un simple juego de Friends es suficiente; el 1º largo se usa alguno, el 2º un par (alien amarillo, el 0,5, algo así…), el 3º usa casi el juego y el 4º sólo cintas. Con 12 cintas sobran. Creo que los croquis están equivocados según me han dicho y parece que así es. El 2º largo es 6b+ y el 4º 6c.  Muy recomendable.

“Los tampones de Susana” no es muy recomendable. A nosotros no nos gustó. El primer largo es curioso en cuanto a ir bajando hacia el agua para después subir, entrando en travesía, pero es sucio y tiene piedras sueltas. El 2º es una placa vertical de hueveras sin apenas pies, todo protegido con parabolt con algunas de las chapas puestas después del paso. Paso de entrada 6b+ y el resto 6a/6a+ según croquis. Más de uno se habrá metido a hacerla guiándose por esa graduación y más de uno se habrá bajado (el maillon del medio da fe de ello). Yo lo encadené y lo mío me costó, me pareció un buen 7a de deportiva. El 3º largo es anecdótico, buena roca, a repisas, con un paso al comienzo.

 

Allain – Leininger al Petit Dru, cara Norte

Otro año más volvemos a los Alpes con el espolón Walker de las Grandes Jorasses como primera opción, otro año más que no la pillamos en condiciones. Justo los días previos había pasado una fuerte borrasca que dejó hasta 30cm de nieve a 4000m. Como pudimos comprobar más adelante las repisas, terrazas y canales estaban a tope de nieve y con espesor. Quizás si siguen las altas temperaturas y continúa lloviendo pueda hacerse este año la Walker. De haber seguido allí le habríamos dado un tiento y salvo que los dioses lo impidieran, la habríamos hecho.

La opción número dos era la norte del Dru, desde el valle se veía bastante bien y en la casa de la montaña no nos dijeron nada preocupante. Preparamos las mochilas y a por ello al día siguiente de llegar. Nos aproximamos desde el teleférico de Montets. Pasamos la primera agujita que se ve en la cresta rocosa (esta es la opción alta que cuenta Carlos Gallego o Damilano), toca descender, en nuestro caso con nieve papilla y buscar una canal. La canal tiene un primer tramo con cuerda fija delicado y después rápeles. Es una buena opción si ha nevado bastante, nosotros lo pillamos en mal estado, con calvas profundas por donde fluía el agua y por donde se nos daban un baño las cuerdas. La optra opción es ir algo más abajo y destrepar una vira rocosa que acaba en un par de rápeles creo. No sé que tal será esa opción, se ve delicado. De cualquiera de las dos formas no es regalado, lo bueno que tiene es que todo el camino es hacia abajo. En esas condiciones nos llevó unas tres horas hasta el vivac.

La visión del Dru desde que bajas del teleférico es sobrecogedora. Ver a ese gigante tan cerca y a media altura impresiona. El tercio cimero estaba envuelto en nubes y un velo gris. Nos quedamos un poco”atontados” al ver tanta nieve, demasiada para lo que esperábamos.

Al día siguiente empezamos sobre las 5:40 am. Toda la primera parte hasta después del primer nevero, en mixto. El primer largo con crampones y no nos los quitamos hasta después del nevero. La escalada transcurrió bien y a ritmo alegre hasta la chimenea que todo croquis cataloga de penosa. Ciertamente es el peor tramo, y además obligado, de toda la vía. Una horrible chimenea profunda con nieve al fondo, de primeras entras de lado (sin mochila) y después es del tamaño de los hombros (lo único que deja empotrar para progresar). Nosotros dejamos las mochilas atadas para darnos el largo y desde arriba subirlas a pulso. El pasar los tres por allí nos llevó como una hora. Lo demás volvió a estar en mixto, aunque sin quitarnos los gatos. El nevero lo pasamos del tiron hasta arriba del todo y sin pasar por la primera repisa. Trazamos una línea recta a través de la nieve y el hielo, a tramos dura, a tramos hielo, a tramos yogur. El resto es una escalada en buena roca y vertical. Los cuartos graduados de hace 30 años son el realidad buenos quintos de hoy día y los quintos buenos 6a, que con una mochila de 10kg en la espalda se vuelven costosos. Hay un tramo dos largos antes de la repisa grande de arriba (creo que es la cuarta repisa según croquis) al que han afectado los desprendimientos. Por suerte es un tramo corto de unos 20m en los que no hay que escalar mucho, más bien trepar, y con cuidado de no tirar los bloques inestables que abundan por doquier. Esta parte hasta que conectas con la repisa grande se nos hizo extraña. El croquis omite tres largos que nos produjeron un bajón de moral importante. La línea en toda la vía es muy evidente si la ves dibujada sobre una foto, pero este tramo para alcanzar la repisa es confuso. Creo que salimos por la ruta correcta ya que hacia la izquierda sólo hay desplomes y placas lisas. Vimos un par de pequets que nos despistaron un poco, pero la escalada seguía en el grado y dirección correctos. Se pasa por una fisura anchorra del friend del 4, que por supuesto nos dimos a pelo, unos 5m a huevo empotrando la pierna. Esto era en el largo antes del derrumbe.

Tras la repisa grande fuimos por la canal/diedro de la izquierda (se ven tres) que tras sobrepasarla volvimos a la derecha y salimos de frente hasta el último nevero/repisa. Aquí es donde quien quiere escala un largo de frente un poco a la derecha, y sale a una brecha desde la que empezar a rapelar. Nosotros queríamos la cumbre. Escalando ya casi de noche fuimos hacia la izquierda y arriba en dirección a la cima. Es también evidente. Lo que perseguíamos en ese momento era encontrar la famosa vira de cuarzo, un supuesto tunel que une las caras sur y norte y en el que se puede estar sentado dentro. Pues tras dos largos y estar a unos 30m de desnivel por debajo de la cima, vivaqueamos en un hueco bastante bueno, a la derecha de la chimenea que da acceso a la cumbre.. Entramos los tres tumbados, con techo, bastante cómodos. Quizás ese túnel de cuarzo se encontrase tapado por la nieve. Al día siguiente salimos hacia la derecha de ese hueco, la chimenea nos daba repelús y no le apetecía a nadie escalarla. Un largo con un paso complicado en roca y otros dos más, nos pusieron en la cima. Quizás sólo fueron 10min lo que estuvimos los tres con la virgen metálica de cabeza chamuscada por los rayos. Yo cansado de tanta lucha prefería empezar a rapelar. Jorge enseguida me convenció de ir a por la opción más segura que era escalar el gran Dru e ir a buscar una línea de rápeles semi nueva. Miraba hacia la pared absolutamente vertical e incluso con una franja de techo y pensaba que eso no iba a ser fácil, que la opción segura nos iba a salir cara en tiempo.

Empezamos la travesía para alcanzar el collado entre ambas cimas. Es un tramo largo por nieve siempre descendiendo. En el collado cambiamos a gatos y a escalar. Tiré yo primero, este punto es el que llaman la Z. La cosa es que no sabíamos exactamente por donde iba la línea. Tras pasar la travesía de derechas me acerqué hasta un cordino que se veía arriba a la izquierda. Miré y no me daba sensación de que fuera por ahí. Me fui más arriba y a la derecha y monté reunión donde habíamos pensado desde abajo (posteriormente descubriríamos que la línea “fácil” era por aquel cordino de la izquierda que salía a otra chimenea). El siguiente largo supera el techo por una abertura fracturada, unos movimientos brutos de empotres y oposición de pies, bien protegible, dan paso a una placa facilona y a la cima del gran Dru. Es difícil calcular con mochila pero rondará el 6b, no menos.

La cima del grande es un cono nevado con dos monolitos graníticos. Descendimos unos 150m de arista nevada hasta el primer cono rocoso en el que se ven cordinos y cintajos viejos, pero que si se fija uno tiene un parabolt con chapa nuevecito. Los rápeles están francamente bien, siempre hay que buscar aquel que tenga la chapa. No cuesta mucho encontrarlos. En la casa de la montaña hay un croquis de dichos rápeles. Hay algún fallo en la situación de los de abajo, de dentro de la canal, pero es fácil dar con ellos ya que si no están a un lado están al otro. Un paseillo por la nieve papillosa atravesando algunas grietas y llegamos al refugio de la Charpoua, deshabitado, cuyo grifo de agua asaltamos sin miramientos. La idea de quedarse a dormir allí era muy tentadora pero la amenaza de lluvia de esa misma noche y el día siguiente era importante, el horizonte ya estaba negro, y tampoco teníamos comida (aunque algo habríamos encontrado por el refugio). Jorge estaba por bajar y bajamos. Yo ya sabía lo que me iba a pasar… bajada larga y escabrosa, unos 1800m de desnivel desde el refugio, pies mojados… acabaría con los dedos gordos con hormigueo para tiempo y los pies hinchados. Nos pusimos en marcha, el camino se hizo largo. El glaciar de la Mer de Glace estaba mucho peor de como lo conocí hacía cuatro años; el tramo de escombrera terrosa y piedra suelta para llegar al “hielo” tapizado de tierra y piedras, era bastante largo. Luego encontrar la línea idónea en la oscuridad no fue fácil tampoco. Ochomil escaleras… bajonazo por deshidratación. Jorge con Erik, el chico que cuida del bar que hay en el camino de bajada a Chamonix desde Montenvers, buscándonos a Fernando y a mí que tuvimos un despiste en el camino. Erik nos dio coca cola, agua y un buen trozo de tarta de manzana. Tarta marca isostar… ¡que energía nos dio!.

El resto es un paseo interminable hasta Chamonix y el camping en Les Praz.

La Allain-Leninger de la norte del Dru es un viote en toda regla. Para mí una de las nortes con más ingrediente de aventura, ya que no es muy repetida. Se hace más en invierno/primavera y poco en verano. Nuestra sensación allí era de autentica soledad, no parecía que estuviéramos en los Alpes. No vimos ni un alma, ni en la aproximación ni escalando ni en el descenso. Las escaleras que suben de la Mer de Glace a esta zona están devoradas por las plantas y en un tiempo, si no las mantienen, la aventura será encontrarlas. En la ruta encuentras cosas, muy pocos clavos y algunos cintajos, alguna reunión suelta… El Eiger o la Walker serán de más magnitud pero son mucho más transitadas, eso les da un punto. El Dru está sólo y si lo escalas estarás muy solo. Los desprendimientos también me generaban cierta inquietud, pensando en que si no hacía la vía pronto quizás un día desapareciera. De hecho ya han afectado una pequeña parte y esperemos que se estabilice este gran gigante y que no desaparezca trozo a trozo. La bajada parece otro gran misterio; los blogs no paran de contar lo desconcertante de su bajada y su parte inferior es peligrosa. La opción del gran Dru es más larga, bastante más larga, pero ofrece un descenso seguro y tranquilizador sin despistes. Además te sitúa en una parte más alta del glaciar y así apenas hay que subir para llegar a la Charpoua. Un juego de friends hasta el 2, repitiendo alguno intermedio y aliens es suficiente, los fisureros realmente no son necesarios (creo que pusimos dos en toda la vía). Llevamos un par de clavos que también paseamos y dos tornillos de hielo que se mantuvieron con los capuchones puestos de principio a fin. Todo dependerá de las condiciones. Un piolet es suficiente y crampones por supuesto. Nosotros hasta el vivac tardamos unas 18horas. Hay más vivacs cerca de la cumbre y en la misma cumbre.

Ya van cuatro nortes, quedan el Eiger y la Walker. Más aventuras nos esperan.

Galayos: “Norte directa” a la Peña del Águila 7b?/A2

Último día de visita en Galayos. Objetivo la Norte directa a la peña del Águila. Ha resultado una ruta disfrutona, con largos muy bonitos y con una guinda al final. Desde abajo parecen tiradas feas, en apariencia tumbadas y con mucha vegetación, pero luego escalándolas son bien guapas. El primer 6c, perfectamente equipado con clavos sicados ya que la fisura es ínfima, son como dos pasos de bloque. No me pareció muy difícil, hay que aguantar pies en adherencia que luego viene canto grande. Los diedros siguientes muy bonitos, sobretodo el final del segundo; vertical y de escalada gozosa con canto (aunque con sonido a hueco). El 6c de arriba es bastante amable, puede ser menos. Escalada de fisura a pies abiertos con buen agarre que se protege perfectamente. Y por supuesto el último, fisura con desplome fuerte. Jorge equipado con estribos, fifi y ninguna intención, acabó encadenándolo en libre. Es corto, tiene un paso jodido para subirse a la fisura con un bloque que se mueve y da miedo tocarlo. Luego hasta el bloque sicado del desplome es fácil, cada vez se pone más delicado, pero  llegarle es muy asequible. Debajo de este bloque es donde se podría meter un friend del 5 pero no es necesario. Se protege todo el largo perfectamente, vienen bien dos “4”. El cordino del bloque está jodido, por encima entra un 3. Tras chapar el bloque viene el turrón. No voy a desvelar como hacer el paso, las fotos ya dicen mucho, es bruto pero no salvaje, a vista es jodido, se llega a un cazo salvador. Luego tiene otro paso delicado para salir del desplome con pie izquierdo en adherencia que cuesta levantarlo y puede tirarte. Lo demás es fácil hasta la cumbre. Con juego y medio vale, 2 cuatros, algún tamaño intermedio repetido y sobretodo aliens repetidos. Los fisureros no hacen falta. Para otra la Gaspar-Muñoz que tiene buena pinta.

¡Enhorabuena Jorge! Menudo titán

Vegacervera: “Little think” 6b, A1+

Bonita vía de las clásicas de este cañón. Había más objetivos pero Jorge me propuso ésta, ya que nuestro amiguete Félix colgó los croquis recientemente. Vía recomendable que necesita reequipamiento ya que los espits están bastante oxidados y alguno asoma hacia afuera. Los largos en libre muy buenos, el de artificial tiene un paso elegante con distancia larga desde la chapa y que obliga a usar el primer peldaño del estribo (sobre una uña), para lanzarse a un agujero romo romo, con el cuerpo entero. En este largo hay tres pasos de uña más antes de la reunión que no salen en el croquis.

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